domingo, 24 de mayo de 2009

ANDE YO CALIENTE...

Siempre he sido una fanática de las frases hechas, los refranes y los dichos. Me parecen expresiones que reflejan una parte muy concreta de nuestra cultura y aportan matices a la conversación muy interesantes.

En las sobremesas suelen utilizarse como arma de defensa ante algún argumento difícil de rebatir. “Es lo que hay”, “Poderoso caballero…”, “No hay mal que por bien no venga”… y tantos otros.

También abundan las expresiones simpáticas que tiñen de humor algunas conversaciones. Algunas, de una sonoridad rotunda: “A bombo y platillo”, “pim, pam, pum, bocadillo de atún” o el socorrido “tú, mucho lirilí y poco laralá” (perfecta para evitar enfrentamientos directos en cuanto a responsabilidades se refiere).

En otro capítulo aparte tenemos también las coletillas o frases que se convierten en célebres en un momento dado. Recordemos el “¡Se sienten coño!”, “manda huevos”o “¡Por qué no te callas!”. Gran Hermano también ha hecho triunfar algunas expresiones como la tan repetida “quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza”.

En fin, que los momentos de cháchara y cortaditos no serían lo mismo sin poder echar mano de estos pequeños caprichos de la cultura popular.

Y es que así son las cosas, y así se las hemos contado.

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